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CEIP Martín Gainza de Sevilla

El sueño de Beli

Un colegio con huerto escolar, más jardines y zonas verdes

Nuestro primer contacto con la Escuela Infantil Martín de Gainza fue ya hace unos años, llamados por una maestra, Beli, que tenía un sueño y a la que el profesor José Antonio Valenciano le había hablado de Azul Jardines y de la jardinera ecológica Tamara Velasco. Beli quería que su colegio tuviera más jardines y más zonas verdes, para que los niños y niñas de Educación Infantil pudieran disfrutarlas y aprender con ellas.

Desde el centro ya habían dado los primeros pasos, plantando trepadoras y árboles en el patio, aprovechando el ya, lamentablemente extinto, recurso de los talleres de empleo. Lo primero que hicimos fue reparar el sistema de riego y realizar la puesta a punto de las plantas trepadoras que cubrían (y siguen cubriendo) uno de los muros del gran patio, así como el desbroce de dos parterres y una puesta a punto general.

Desde el primer momento, nos llamó la atención la gran sensibilidad de las maestras y su conciencia de saber del impacto positivo para los pequeños de la presencia de árboles y vegetación en el centro.

El sistema de riego regaba además del lateral de trepadoras, una zona de cítricos, alguno plantado por la propia Beli, y llegaba hasta un parterre donde un Prunus cerasifera “antropurpurea” con un reiterado que había prosperado desde el portaijertos se había transformado, por un lado, en un bello ejemplar ornamental de hojas intensas y moradas y, por otro, en un ciruelo cuya fruta era (y sigue siendo) la delicia de los niños y niñas.

Poco a poco se fue fraguando una bella historia de amor, colaboración y trabajo entre Azul Jardines y este colegio. Las ganas de la dirección y de todas las maestras por dar valor al patio y poco a poco transformarlo en un jardín fueron un motor de impulso poderosísimo.

Beli veía en aquel pequeño terreno de cítricos una zona de césped para que los niños y niñas jugaran con una alfombra natural y llena de vida. La falta de recursos económicos obligaba a ir dando pequeños pasitos, así, cada año se plantaba un árbol nuevo o se acondicionaba una zona un poco mejor y se pensaba en que era lo siguiente que se podía hacer.

Todo eso haciendo un esfuerzo importante con los pocos recursos económicos que se disponían.

Beli se puso enferma y murió.

Se hizo un homenaje donde sus alumnos y alumnas plantaron al lado del ciruelo  un rosal en su memoria y pusieron su nombre a un patio. El Patio de Beli.

Beli murió pero en la Escuela de Infantil Martín de Gainza, cada año, se seguían y se siguen plantando más árboles y aquella zona donde solo había cítricos, es hoy un huerto próspero que es la delicia de los más pequeños y un ejemplo para otros colegios. Un huerto que ha sido impulsado por la dirección del colegio, el Ampa y donde colaboran también, muy directamente, el señor Antonio, del cercano Centro de Día de Mayores Gran Plaza.

Para celebrar el Día de la Paz, el 30 de enero, se plantó una Paulownia tomentosa a la cual los niños y niñas pusieron de nombre “Respeto”.

Una clase hizo un poema, otra el nombre con un bonito cartel.  Todos cantaron para dar ánimos al árbol mientras María, la directora nos ayudaba con el trasplante. Cada maestra colaboró con la colocación de los tutores y algunas niñas y niños fueron los que aportaron el primer y fundamental riego tras su implantación.

El huerto de la Escuela de Infantil Martín de Gainza, ha quedado entre los siete mejores proyectos a nivel nacional en la Fundación Triodos, algo de lo que sin duda, Beli, estaría muy orgullosa. Al igual que de ver la vida que tiene el huerto de su cole, la implicación del profesorado, el alumnado y los padres. La belleza del sueño de Beli…

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